Ese día llegué un poco tarde a la clase, pero por suerte entré justo cuando el profe estaba pasando asistencia, así que no hubo problema. Después de eso, empezó la clase mostrándonos tres ejemplos de anuncios distintos. Cada uno tenía un estilo muy diferente: algunos se iban más por lo emocional, otros eran más dinámicos y otros contaban una pequeña historia en muy poco tiempo.

El profe nos puso estos ejemplos porque la actividad principal del día era hacer un anuncio de tenis, y la idea era que entendiéramos que no existe una sola forma correcta de hacerlo. Ver distintos anuncios nos ayudó a darnos una idea más clara de cómo manejar el ritmo, el mensaje y la forma de contar algo interesante en solo un par de minutos. A partir de eso, ya teníamos más referencias para empezar a pensar nuestro propio anuncio y el tipo de historia que queríamos contar.





Comentarios

Entradas populares de este blog

retro de los cortometrajes